Sunday, December 16, 2007

El lecho de muerte

Es de no creer. Este tipo que dice ser mi marido, está como loco desce hace tres o cuatro días por un simple dolor de estómago. Dice que se está por morir y yo me estoy por morir de risa. Como la mayoría de los hombres es un gran CAGÓN, pero no sabía que lo era a tal extremo. Por supuesto que se debe a los abusos que tuvo por los festejos de fin de año con sus 'compañeritas de psicología'. Con las de psicolgía ha tenido una gran orgía, el hijo de puta.
Para asegurarse de lo que podía tener, lo primero que hizo fue internarse y yo, lo primero que hice fue exigirle un testamento. No vaya a ser cosa que sea cierto y yo me quede en Pampa y la vía.

Por supuesto que en Argentina, las cosas materiales en caso de muerte pasan automáticamente a la esposa y a los hijos. Pero nosotos no tenemos hijos, así que pasarían a mí.

Pero en realidad las cosas materiales no me interesan en lo absoluto. A mí hay algo que me interesa muchísimo. Y eso es su PENE, que es impresionante como ya lo dije antes. ¿Qué carajo voy a hacer si, en realidad, se va al otro mundo y me quedo sin su PENE. Podría morirme yo en el mismo instante que él.

Entonces tomé ya mi determinación con su consentimiento. Una vez muerto, el médico, que es amigo nuestro, se lo va a cortar, le va a poner un resorte dentro, cosa que quede bien erecto, y lo va a meter en un frasco con formol para su conservación. Yo lo voy a tener en mi mesita de luz, cosa de verlo por las noches, y no voy a dejar que la mucama limpie mi dormitorio, de esa manera no se va a enterar. El dormitorio va a estar cerrado con llave.

¿Y para qué quiero su pene con resorte? Porque cuando me agarren las noches de calentura y excitación tremendas, me voy al dormitorio, cierro con llave, me desvisto totalmente, prendo velas, armo un clima apropiado y, cuando esté próxima al orgasmo (voy a tener que ver una película porno para ayudar un poco al clima apropiado), me pongo guantes de cirujano, saco el pene del frasco y lo tiro al suelo con algo de fuerza, cosa que salte gracias al resorte. Entonces yo salto sobre el pene con las piernas bien abiertas y cuando lo tengo a tiro, me agacho y se me mete en la vagina o ano, según dónde la emboque. Entonces me masturbo el clítoris como para ayudarme algo, y con la masturbación, y el pene dentro vaya a saber dónde, voy a gritar como una yegua desbocada. Eso sí, le pongo un preservativo antes de lanzarlo al suelo, no quiero formol dentro mío, para no fosilisarme.

Pero aclaremos algo: antes de que muera, lo voy a hacer mierda, lo voy a COGER o FOLLAR (como más les guste), hasta que quede destrozado físicamente. El día del velatorio no van a saber si velábamos a mi gordi o a un ser de otro planeta.

Pero esperemos que no pase ésto de puras especulaciones, porque lo prefiero en vivo y en directo. Es mucho mejor así.






Sunday, December 09, 2007

Mi gordi cambió la decoración del living


Mi gordi está cada día peor. Por supuesto que con todo ésto tiene que ver la carrera de Psicología que inició en la Universidad del Salvador a principios de año. Que no se crea que es un pendejo, dándole bola a las pendejas que tiene por compañeras. Pero después soy yo quien liga todo.

El otro día entró a casa, se rasgó las vestiduras, quedó en bolas y me dijo: "vení Jane, colgate de ésta que te llevo a dar un paseo por la selva, al mejor estilo Tarzán". El hijo de puta me llamó Jane, seguro que tiene una compañera con ese nombre o algo parecido, y, seguramente no le ha dado pelota.

La cuestión es que yo me colgué del pene (figuradamente) y se lo estiré lo más que pude. Estaba tan caliente, que ahí mismo en el living y sin previo aviso, empezó a desparramar leche a troche y moche. Me ensució todo lo que había limpiado la mucama. Entonces para quedar bien, después del flor de orgasmo que tuvo, llamó a la mucama (que está calentita con él) y le hizo limpiar todo arrodillada, mientras aprovechando la ocasión, le pasaba la mano por el culo, y se creyó que no lo vi.

Pero yo también tuve un flor de orgasmo, porque cuando nuevamente quedamos solos, ya se había vuelto a calentar por lo de la mucama, y ahí nomás me llevó al dormitorio y empezó a taladrarme por ambos orificios y, cuando no podía más, empecé a gritar como loca, tanto grité que los vecinos pidieron por favor que me callara, o de lo contrario, venían y se unían a la fiesta.

Al otro día no se podía levantar para trabajar y yo tampoco, así que decidimos no salir de casa y seguir con la fiesta. Entonces de pronto me dijo que tenía comprado mi regalo de Navidad y que me lo quería entregar antes, o mejor dicho que lo viera antes del 24.

A la tarde salimos y antes, lo vi hablando con la mucama, pero no me quiso decir qué le había dicho. Parece que estaba hablando en serio y no de sexo. Salimos, y, cuando regresamos me pidió que entrara al living con los ojos cerrados que él me guiaba. Cuando me hizo abrir los ojos me dijo: "mirá hacia arriba". Cuando miré, casi me desmayo: había hecho colocar una 'lámpara pene' en lugar de la que había. Luego me dijo: "es para que cada vez que entres a casa, y mires hacia arriba, veas mi incrreible pene 'reflejado' en la lámpara, porque mi gran dote además de todo, es luminoso".

Por supuesto que la mucama aprovechó la volada y se cogió a los dos electricistas que fueron a hacer el trabajo mientras nosotros estábamos fuera.

Este primer año que cursó psicología, parece que ya lo hubiera convertido en psicólogo, porque como yo siempre digo: a los psicólogos no les importa un carajo de nada. No quiero ni pensar lo que van a decir mis padres cuando vean la lámpara de techo.

Ya nuestro hogar se está transformando de a poco en un verdadero KILOMBO.