Es de no creer. Este tipo que dice ser mi marido, está como loco desce hace tres o cuatro días por un simple dolor de estómago. Dice que se está por morir y yo me estoy por morir de risa. Como la mayoría de los hombres es un gran CAGÓN, pero no sabía que lo era a tal extremo. Por supuesto que se debe a los abusos que tuvo por los festejos de fin de año con sus 'compañeritas de psicología'. Con las de psicolgía ha tenido una gran orgía, el hijo de puta. Para asegurarse de lo que podía tener, lo primero que hizo fue internarse y yo, lo primero que hice fue exigirle un testamento. No vaya a ser cosa que sea cierto y yo me quede en Pampa y la vía.
Por supuesto que en Argentina, las cosas materiales en caso de muerte pasan automáticamente a la esposa y a los hijos. Pero nosotos no tenemos hijos, así que pasarían a mí.
Pero en realidad las cosas materiales no me interesan en lo absoluto. A mí hay algo que me interesa muchísimo. Y eso es su PENE, que es impresionante como ya lo dije antes. ¿Qué carajo voy a hacer si, en realidad, se va al otro mundo y me quedo sin su PENE. Podría morirme yo en el mismo instante que él.
Entonces tomé ya mi determinación con su consentimiento. Una vez muerto, el médico, que es amigo nuestro, se lo va a cortar, le va a poner un resorte dentro, cosa que quede bien erecto, y lo va a meter en un frasco con formol para su conservación. Yo lo voy a tener en mi mesita de luz, cosa de verlo por las noches, y no voy a dejar que la mucama limpie mi dormitorio, de esa manera no se va a enterar. El dormitorio va a estar cerrado con llave.
¿Y para qué quiero su pene con resorte? Porque cuando me agarren las noches de calentura y excitación tremendas, me voy al dormitorio, cierro con llave, me desvisto totalmente, prendo velas, armo un clima apropiado y, cuando esté próxima al orgasmo (voy a tener que ver una película porno para ayudar un poco al clima apropiado), me pongo guantes de cirujano, saco el pene del frasco y lo tiro al suelo con algo de fuerza, cosa que salte gracias al resorte. Entonces yo salto sobre el pene con las piernas bien abiertas y cuando lo tengo a tiro, me agacho y se me mete en la vagina o ano, según dónde la emboque. Entonces me masturbo el clítoris como para ayudarme algo, y con la masturbación, y el pene dentro vaya a saber dónde, voy a gritar como una yegua desbocada. Eso sí, le pongo un preservativo antes de lanzarlo al suelo, no quiero formol dentro mío, para no fosilisarme.
Pero aclaremos algo: antes de que muera, lo voy a hacer mierda, lo voy a COGER o FOLLAR (como más les guste), hasta que quede destrozado físicamente. El día del velatorio no van a saber si velábamos a mi gordi o a un ser de otro planeta.
Pero esperemos que no pase ésto de puras especulaciones, porque lo prefiero en vivo y en directo. Es mucho mejor así.






