Y me pilló la gripe con todas sus fuerzas. Tengo que reconocer que mi gordi me atendió a cuerpo de rey (¿o reina?). Pero este hombre no es de los que da puntada sin nudo. Después de cuidarme, llevarme la comida a la cama, darme los remedios a horario, etc. etc. dijo que estaba re caliente. Yo, pensando que era fiebre, que lo había contagiado, le pregunté qué podía hacer por él, ya que empezaba a sentirme mejor. Su respuesta fue tan insólita como todas las suyas.
Me llevó un vaso con agua y dentro una pajita (sorbete). Acto seguido me preguntó si me daba cuenta de la insinuación. Al no darme cuenta, me dijo: "QUIERO QUE ME HAGAS LA PAJA, O NO TE CUIDO MÁS". Y ahí estaba yo, con mis pocas fuerzas pajeando a mi gordi. Largó tanta leche de su largo y ancho pene, que terminé calentándome yo también, le di un pequeño respiro y me subí sobre su hermoso aparato reproductor, el cual al parecer quería seguir reproduciendo, porque seguía tirando leche (esta vez dentro mío).
Después de un rato, comenzó de vuelta a manosearme por todos lados y logró que me volviera a calentar. Me metió los dedos bien adentro, como jamás lo había hecho y empezó a gritar: ¡¡¡LO ENCONTRÉ, LO ENCONTRÉ!!!
Yo estaba sintiendo cosas muy diferentes, entonces le pregunté qué había encontrado, que tanto me gustaba y siguió gritando: ¡¡¡EL PUNTO G, EL PUNTO G.!!!
-Ay gordi, no seas ordinario!!! pongámosle otro nombre, como por ejemplo: ENTER.
Le encantó la onda cibernética, y ahora mi punto G es la tecla ENTER, mucho más bienudo.
Pobre mi gordi, al final lo dejé muerto de cansancio a él y quedé re excitada con la tecla ENTER.
A la mañana siguiente me dice: "ya está todo preparado".
-¿Qué está preparado? ¿El desayuno?
-¿De qué desayuno me hablás? Está prePARADO el "COMPAÑERO" y mis dedos para darte el ENTER cuando quieras.
-Y bueno, prendé la PC ya mismo.
Y en ese mismo acto, bah, en varios actos, prendió la PC muchas veces y ni hablar de la cantidad de veces que le dio a la tecla ENTER.
Para sintetizar, pasé una gripe espectacular, pero el pobre se contagió, y ya no tiene ganas de nada. Ahora tengo que atenderlo a él y a su pobre pene que está hecho una calamidad. Está todo achicharrado y sin miras de pararse, así que le pongo el termómetro en la boca, a ver si chupando algo, se excita. También le paso crema por el achicharrado pene, pero ni miras por ahora de una erección. Será cuestión de esperar.

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