Saturday, February 17, 2007

NUESTRO RÉLAX EN PINAMAR


Nada más lindo que disfrutar de unas buenas vacaciones en nuestro Ibiza de Argentina: Pinamar. A mi gordi no le daban sus ojos para ver tantas tangas y bikinis que pululaban por doquier. Pero yo no me quedé atrás. Mientras él miraba lo antes mencionado, ya andaba buscando pendejos, y no precisamente los que uno lleva puestos en esa divina zona, nuestro famoso triángulo de venus, que solo sirve para gozar a lo grande y con una bien grande, como la de mi gordi.
Para qué nos vamos a engañar, había unos chicos divinos por todos lados, super quemados, con sus tablas de surf... Me volví loca como todos los años y me arrepentí de no haber ido con alguna amiga en lugar de mi plomito. Pero hubiera quedado muy chocante y corría el riesgo de que se diera cuenta. Yo creo que algo anda sospechando... En fin se hace lo que se puede, y me tracé un plan con el que quedaba bien con Dios y con el diablo.
Después de instalarnos, salimos a recorrer los restaurantes más caros de la zona céntrica, además de los de Cariló que son más caros, más a nuestra altura. Con respecto al almuerzo decidimos hacerlo en los bares más conchetos de la playa.
Así fue como al otro día nos dirigimos al balneario más lindo y... cuál no fue mi sorpresa al ver al bañero!!!... Madre de Dios!!! casi caigo desmayada al ver a ese divino de alrededor de 30 años. Ahí nomás decidí llevar adelante el plan que tenía en mente, pero que tuve que variar por algo más coherente y creíble. En un determinado momento le dije a mi gordi:
-Me muero de calor, así que me voy al mar un rato.
Él me responde:
-Te acompaño, mi amor.
-No querido, quedate a tomar sol que me gusta verte bien quemadito.
Y él muy sumiso y con tal de darme el gusto, accedió a mi pedido.
El mar estaba medio revuelto e ideal para llevar a delante mi plan. Empecé por saltar algunas olas inofensivas y, como quien no quiere la cosa, seguí metiéndome más, a tal punto que ya estaba preparada para llamar al bañero. Por supuesto que casi hacía pie y sé nadar, pero también soy una gran artista. Primero agitaba fuertemente los brazos tipo llamada desesperada. En seguida la gente que por ahí andaba boludeando, se dio cuenta y de inmediato avisaron al bañero, que ya se había dado cuenta (estamos hablando de un bañero de Pinamar, no de La Salada). En cuanto lo vi acercarse empezó mi actuación:
-¡Ven rápido y cógeme, por favor! ¿vale?
-Pero señora, estamos entre mucha gente y a plena luz del día.
-Por favor: ¡cógeme, cógeme que me hundo en la desesperación!
-Bueno, si así lo quiere, allá voy.
Lo más cómico era que hacíamos pie y el mar comenzó a calmarse. Empezó a tocarme por todos lados y yo a estremecerme. Pero en un momento reaccioné y le dije que se estaba equivocando, que yo era catalana y había entendido mal el término coger.
Lo que pasó en realidad es que la gente nos rodeaba y tuve un remordimiento de conciencia. Pensaba que mi gordi seguía tomando sol para darme el gusto. Eso bastó para dejar que me llevara hasta la playa, eso sí, le pedí un poquitín de respiración boca a boca, como para darle un lindo remate al asunto.
Cuando llegué a la carpa acompañada de dos o tres personas, mi PMJCL seguía dándole la cara Febo, para que yo estuviera contenta y no se había enterado de nada, tan abstraído estaba dándome el gusto.
¡Qué boluda fui! Le hice creer al bañero que era catalana por el término que usé, cuando podía haberme dejado COGER EN DIALECTO ARGENTIDO, en pleno día, dándole a la gente un flor de espectáculo y yo gozando como yegua. Y todo por mi gordi.
Después de todo le soy fiel. Ya me voy a animar, pero hacerlo ahí a solo cien metros de él, me dio cosa.
Juro que no va a volver a pasar, la próxima vez que me coja el bañero con todos sus ayudantes.
Un consejo para las indecisas: si tienen oportunidad: háganlo, es mejor arrepentirse de lo que uno hace y no de lo que no hace.

No comments: